Reportaje Periodístico, Enero-Mayo 2025

Homenaje a Luka Modrić en el estadio Santiago Bernabéu.
El entorno madridista se vistió de nostalgia al confirmarse la salida de Luka Modrić del Real Madrid. El pasado jueves, 22 de mayo de 2025, el talentoso mediocampista croata se despidió de la afición merengue con un mensaje conmovedor a través de sus redes sociales. A esto, el Real Madrid CF respondió con un emotivo homenaje, también en sus redes sociales.
El mensaje del mago croata fue el siguiente:
“Queridos madridistas:
Ha llegado el momento. El momento que nunca quise que llegara, pero así es el fútbol, y en la vida todo tiene un principio y un final… El sábado jugaré mi último partido en el Santiago Bernabéu.
Llegué en 2012 con la ilusión de vestir la camiseta del mejor equipo del mundo y con la ambición de hacer cosas grandes, pero no me podía imaginar lo que vino después.
Jugar en el Real Madrid me cambió la vida como futbolista y como persona.
Me siento orgulloso de haber formado parte de una de las épocas más exitosas del mejor club de la historia.
Quiero dar las gracias de corazón al club, especialmente al presidente Florentino Pérez, a mis compañeros, entrenadores y a toda la gente que me ha ayudado durante todo este tiempo.
A lo largo de estos años he vivido momentos increíbles, remontadas que parecían imposibles, finales, celebraciones y noches mágicas en el Bernabéu… Lo hemos ganado todo y he sido muy feliz. Muy, muy feliz.
Pero más allá de los títulos y las victorias, me llevo en el corazón el cariño de todos los madridistas. De verdad que no sé cómo explicar la conexión tan especial que tengo con vosotros y lo apoyado, respetado y querido que me he sentido y me siento.
Nunca olvidaré cada ovación y todos los gestos de cariño que habéis tenido hacia mí.
Me voy con el corazón lleno. Lleno de orgullo, de gratitud y de recuerdos imborrables. Y aunque, tras el Mundial de Clubes, ya no vaya a vestir más esta camiseta sobre el césped, yo siempre seré madridista.Nos volveremos a ver. El Real Madrid siempre será mi casa. Para toda la vida.
Hala Madrid y Nada Más.
Luka Modrić.”
Mientras tanto, en las redes sociales del club, se publicó un video emotivo que incluía fotos de su infancia, su desarrollo como futbolista, sus numerosos logros, y frases significativas que el propio jugador pronunció en distintos momentos cruciales de su carrera.
Su último partido en el estadio Santiago Bernabéu fue el sábado, 24 de mayo, contra la Real Sociedad. Los blancos se impusieron por 2 a 0. Al inicio del encuentro, el capitán del equipo rival, Aihen Muñoz, entregó un presente al número 10 del Real Madrid, Luka Modrić. Al finalizar el partido, ambos equipos le hicieron un pasillo y lo aplaudieron, mientras los aficionados en las gradas del Bernabéu se unían a la ovación hacia el jugador.
Modrić se unió al Real Madrid el 27 de agosto de 2012, con su fichaje oficializándose ese día desde el Tottenham Hotspur F.C. Sin embargo, su llegada fue objeto de fuertes críticas.

Portada de la Revista Española Sport, criticando el fichaje del Real Madrid.
La prensa y parte de la afición consideraron la inversión de 30-35 millones de euros excesiva para un jugador de 26 años, argumentando que su vida útil en la élite no justificaría tal desembolso. Además, surgieron dudas sobre su encaje en el esquema de José Mourinho quién en ese entonces era el director técnico del Madrid, ya que el centro del campo merengue ya contaba con figuras establecidas. Algunos lo veían como un «capricho» del entrenador y preferían opciones más económicas, como Santi Cazorla, quein además era de nacionalidad española.
Para colmo, sus primeros meses fueron complicados. Modrić no logró afianzarse como titular indiscutible de inmediato, lo que avivó las críticas y llevó a algunos medios a tildarlo, en sus inicios, como el «peor fichaje del año». Sin embargo, Luka Modrić logró ganarse el corazón de los madridistas y silenciar a sus críticos a través de una adaptación y mejora constante en su juego. Tras un inicio titubeante, demostró una capacidad excepcional para entender y dominar el estilo del Real Madrid y La Liga, puliendo sus habilidades hasta convertirse en el motor del mediocampo con su visión privilegiada, técnica exquisita (especialmente con el exterior del pie) e inteligencia táctica.

Foto del año 2012, Luka Modric es presentado como futbolista del Real Madrid.
Su increíble regularidad y consistencia durante más de una década fueron clave; temporada tras temporada mantuvo un nivel altísimo, siendo uno de los jugadores más fiables y determinantes, especialmente en los partidos importantes. Además, Modrić ejerció un liderazgo silencioso basado en el ejemplo, la profesionalidad y un inquebrantable compromiso con el escudo, lo que la afición valoró enormemente. Fue una pieza fundamental en la época dorada del Real Madrid, contribuyendo decisivamente a la consecución de numerosos títulos, en especial las cinco Ligas de Campeones. Momentos como su icónico córner en el minuto 93 en la final de la Décima (2014) y su papel como cerebro y pulmón en las Champions consecutivas (2016, 2017, 2018) cimentaron su leyenda. La culminación de este reconocimiento llegó en 2018, cuando ganó el Balón de Oro, rompiendo la hegemonía de Messi y Cristiano y confirmándose como el mejor del mundo, un motivo de inmenso orgullo para todo el madridismo.

Luka y sus compañeros, campeones de la Champions League en el año 2017.
Volviendo al tema principal, la decisión de separar los caminos fue mutua entre Luka Modrić y el club. Algunas de las razones clave fueron su edad, la necesidad de hacer espacio en la plantilla y la búsqueda de nuevos reemplazos jóvenes y prodigiosos que aportarían frescura al mediocampo del Real Madrid.
Aunque Modrić ya no era titular indiscutible y sus apariciones se volvieron más esporádicas, en cada partido demostraba su eterna calidad. Continuaba deleitando con sus pases precisos, sus característicos «pases de tres dedos», sus peligrosos tiros libres y la capacidad de poner el balón «dentro de los postes y rozando las redes», siendo siempre partícipe en los goles que daban el triunfo a su equipo. Sin duda, «Lukita» es y siempre será de los mejores mediocampistas de la historia del fútbol.
Su principal objetivo es mantenerse en forma para poder disputar el Mundial de 2026 con la selección croata, un torneo que podría marcar el cierre de su brillante carrera internacional. Para ello, necesita seguir jugando con regularidad y en un ritmo de alta exigencia.
Aunque aún no hay un anuncio oficial sobre su próximo club, se barajan varias opciones para el talentoso mediocampista. Una de las más sentimentales es su regreso al Dinamo de Zagreb, el club que lo vio crecer. Volver a Croacia le permitiría jugar en un entorno familiar y querido, además de participar en competiciones europeas, lo que mantendría su nivel competitivo y ofrecería un cierre de ciclo poético a su carrera.
Modrić también ha recibido propuestas de equipos de las principales ligas europeas. La Serie A italiana, en particular, podría ser atractiva, ya que su ritmo de juego podría adaptarse mejor a su edad sin dejar de ser una liga de alto nivel. Mantenerse en Europa le permitiría seguir en la élite y prepararse óptimamente para el Mundial. La MLS es otra posibilidad, especialmente el Inter Miami, donde ya juegan excompañeros y amigos como Lionel Messi. Esta liga le ofrecería un entorno competitivo, aunque con una exigencia física posiblemente menor que las ligas europeas, permitiéndole dosificar sus esfuerzos y seguir brillando. Por último, los clubes de Arabia Saudita, con sus importantes inversiones, también podrían ser un destino. Equipos como el Al Nassr, donde juega Cristiano Ronaldo, han demostrado interés en atraer a grandes nombres del fútbol mundial, aunque el nivel competitivo no sería el mismo que en Europa.
Modrić ha manifestado que no tiene prisa en tomar una decisión. Su prioridad es encontrar un equipo donde se sienta importante y pueda seguir siendo un jugador clave. Además, no se descarta que, en un futuro más lejano, el croata pueda regresar al Real Madrid en algún rol directivo o como parte del cuerpo técnico, manteniendo así su vínculo con el club de sus amores.
En su último partido de La Liga con el Real Madrid en el Santiago Bernabéu, en el que se intuyó fuertemente que era su despedida, Luka Modrić no pudo ocultar la mezcla de emociones que lo embargaba. El periodista Victorio Calero Martínez tuvo la oportunidad de acercarse al croata para recoger sus impresiones sobre un día tan cargado de simbolismo.
Modrić, con la voz serena pero cargada de sentimiento, compartió cómo vivió ese último día en el Bernabéu, un estadio que ha sido su hogar, su templo y el escenario de sus mayores glorias. Explicó que la jornada fue una montaña rusa emocional, desde el momento en que pisó el césped para el calentamiento hasta el pitido final. Sentía una gratitud inmensa por el cariño de la afición, que no paró de corear su nombre, mostrando un afecto que trascendía los resultados del partido. Cada aplauso, cada pancarta, se grababa en su memoria como un tesoro.
Cuando se le preguntó sobre lo más duro de ese último día como jugador del Real Madrid, Modrić no dudó en señalar la conciencia de que era el final. «Saber que era el último baile en este césped, con esta gente… eso es lo que más duele», confesó. La rutina, los compañeros, la atmósfera única del vestuario y, sobre todo, la sensación de defender ese escudo, todo eso se disolvía. La despedida de los que han sido más que compañeros, casi una familia, fue un trago amargo, sabiendo que las dinámicas cambiarían para siempre. La idea de no volver a enfundarse la camiseta blanca en un partido oficial en el Bernabéu era una punzada constante.
Finalmente, al recordar su mejor momento en el Bernabéu, Modrić esbozó una sonrisa que mezclaba nostalgia y orgullo. No pudo elegir un solo instante, sino que lo describió como una colección de memorias ligadas a la Champions League. «Cada vez que ganábamos la Champions, y levantábamos la copa aquí, con nuestra gente, es algo inexplicable», afirmó. La conexión con la afición en esas noches mágicas de gloria europea, las remontadas imposibles, la euforia colectiva. Esos momentos de celebración, donde la unidad entre el equipo y la grada era absoluta, representaban para él la cúspide de su experiencia en el club, superando cualquier logro individual. Era el sentir el pulso del madridismo en su máxima expresión.
Para finalizar la emotiva charla, Victorio Calero Martínez inquirió a Modrić sobre la influencia de su familia a lo largo de su brillante carrera en el Real Madrid. La respuesta del futbolista croata fue un torrente de gratitud y sinceridad, revelando la profunda conexión que lo une a sus seres queridos y el papel fundamental que desempeñaron en su ascenso a la cima.
Modrić, con una mirada que reflejaba un amor inmenso, no dudó en afirmar que su esposa y sus hijos siempre han sido su ancla, su fuente de inspiración y su refugio constante. No solo en los gloriosos momentos de victoria y celebración, donde el éxito compartido multiplica la alegría, sino, y quizás de manera más crucial, en los momentos de derrota y adversidad. «En cada partido, siempre los tuve presentes», confesó el croata, su voz apenas un susurro cargado de emoción. «Ellos fueron el motivo de mis goles y de cada jugada dentro del campo. Su amor y su apoyo incondicional me impulsaron a darlo todo».
Explicó que la presencia de su familia, tanto en las gradas animándolo con cada toque de balón como en la intimidad del hogar brindándole consuelo, fue el combustible que lo llevó a dejar el alma en cada encuentro. En los días difíciles, cuando las críticas acechaban o los resultados no acompañaban, encontrar el cariño y la comprensión en su hogar le proporcionaba la fortaleza necesaria para levantarse, superar los obstáculos y seguir adelante. Modrić les agradeció profundamente por ser el pilar inquebrantable que le permitió alcanzar la cima del fútbol mundial, manteniendo siempre la humildad y la perspectiva en un deporte tan exigente. Su apoyo silencioso, su paciencia ante las largas ausencias y su presencia constante fueron, sin duda, un factor clave en la leyenda que hoy despedimos.
Sin duda alguna, Modrić se marcha del equipo al que siempre amará, el Real Madrid. Su legado trascenderá las estadísticas y los títulos; será siempre reconocido como uno de los mejores, si no el mejor, centrocampista que el club haya tenido, un maestro del balón recordado por la elegancia de sus pases, su visión de juego inigualable y su humildad inquebrantable.
El jugador croata, al final del emotivo homenaje en el Santiago Bernabéu, donde la afición le rindió tributo, se despidió con unas palabras que encapsulan perfectamente su filosofía y su profunda conexión con el madridismo. Con la voz entrecortada, pero con la serenidad que siempre lo ha caracterizado, pronunció una frase que resonó en cada rincón del estadio y en el corazón de los presentes:
«Quiero decir una frase que he visto y me gustó: No llores porque se terminó, sonríe porque sucedió. ¡Hala Madrid y nada más!»
Estas palabras no solo cerraron un capítulo legendario, sino que también invitaron a la alegría por todo lo vivido, consolidando su estatus no solo como futbolista, sino como un verdadero caballero y un modelo de profesionalidad. Su adiós marca el fin de una era, pero su huella en la historia del Real Madrid es imborrable.

Foto de despedida la página oficial del Real Madrid.
Reportaje de: Saul Alan
