Portafolio Periodístico. Enero – Mayo 2025
Saltillo, Coahuila. – La compañía de artes “Sombras del Desierto” es un referente del baile folklórico mexicano, fundada en 2019. Su director y fundador, el licenciado Luciano Figueroa, un apasionado del arte y la enseñanza, tiene la misión de preservar las raíces culturales, formar jóvenes con valores y ofrecer un espacio de desarrollo artístico, donde la pasión es fundamental.

Todo aquel que cante y baile, al infierno no ha de ir, es la historia de «Sombras del Desierto», el fruto de la semilla que el director Luciano sembró desde temprana edad. «Desde muy pequeño, eh, mi mamá me incursionó dentro de lo que es la disciplina, la danza.» Ese amor por el arte que hoy en día es su motor.
En una plática amena, frente a frente, dejando a un lado su puesto como líder y autoridad de sus muchachos, Luciano dejó que su lado más humano hablara mientras sus alumnos del equipo de infantes tenían clases, Figueroa detallo el nacimiento de una gran familia. La idea de una compañía propia surgió de forma casi casual, al querer apoyar a una amiga, cuyo deseo más grande era tener un grupo de baile. Pero pronto, Luciano se encontró al frente de un pequeño grupo de niñas, con un sueño y un desafío enorme. «Tenía en ese entonces, empecé con cuatro o cinco alumnas chiquitas,» comenta sobre esos primeros días. El primer salón de clases no fue un estudio, sino la emblemática Alameda Zaragoza.
«Toqué muchas puertas de muchas dependencias… y todas fueron nulas, y pues dije, está la Alameda.» relata sobre la búsqueda inicial de un espacio.
Justo cuando la compañía comenzaba a tomar vuelo en junio de 2019, el mundo se detuvo. «Empezamos en junio del 2019 y pues en esa estira y afloja que uno va empezando, se viene pandemia… fue como un cierre total», narra Luciano. El desafío fue enorme, mantener viva la llama de la danza en medio del encierro. Se enviaba material, se buscaban estrategias virtuales, todo para que los jóvenes no se desanimaran.
La música es tan divina, que, a la gente enferma sana, lo que hace única a «Sombras del Desierto» no es solo la destreza técnica, sino una filosofía que deja huella en cada ensayo. «Creo que destacamos mucho por la disciplina. La disciplina técnica.» afirma Luciano. Pero esta disciplina no es fría ni distante; se complementa con una formación humana. «Mi compañía o la academia es una compañía formativa. Vienen y se forman como bailarines, pero también vienen y se forman como seres humanos», explica con convicción, destacando valores como el respeto, la integridad y la responsabilidad. La uniformidad en el vestuario, desde los aretes hasta el maquillaje, es un reflejo de esta búsqueda de armonía e impacto visual.

A pesar de los obstáculos, «Sombras del Desierto» ha crecido. Las redes sociales han sido una ventana al mundo, pero el impulso más fuerte ha venido del corazón de su propia comunidad. «El punto principal de enfoque es este, pues a través de las redes sociales», menciona Luciano, pero rápidamente añade:
«Y la otra es de boca en boca a través de los padres de familia.» Son ellos, los padres, quienes, al ver el trabajo y la dedicación, se convierten en los mejores promotores.
México es encantador y todo por sus artistas, Mirando hacia adelante, los sueños de «Sombras del Desierto» son tan grandes como su pasión. «Yo visualizo y deseo, el anhelo ferviente de mi corazón… me gustaría resaltarlo en una gira internacional.» comparte Luciano. Pero la visión va más allá de los aplausos en otros países. Aspira a que la compañía se transforme en una verdadera «Compañía de Artes», una casa cultural que abrace la pintura, el canto, la guitarra y más. «Yo quiero que sea una casa cultural» afirma, imaginando un centro múltiple que sea un refugio y un espacio de desarrollo para todas las edades.
Para quienes deseen emprender en este camino, su consejo es claro y contundente: «Que le eche todas las ganas, que si tiene el deseo y tiene el corazón, que se siga.» Y enumera los ingredientes esenciales: «Pasión, perseverancia, constancia, disciplina y fe.»
¿Qué quiere decir ‘mariachi’ en la lengua otomí? Quiere decir día de fiesta, misma que «Sombras del Desierto» muestra en cada presentación. Es más que una compañía de danza; es un testimonio de cómo el arte, impulsado por la dedicación y la resiliencia, puede echar raíces profundas, superar tormentas y florecer, iluminando el camino para las nuevas generaciones de artistas en Saltillo. Como dice su director, «El folclor mexicano es algo tan vivo, tan hermoso, tan pasional», y su compañía es la prueba viviente de ello.

Para aquellos inspirados por esta historia y deseosos de unirse a la danza, «Sombras del Desierto» tiene inscripciones abiertas durante estas últimas semanas. La compañía ofrece clases para todas las edades, a partir de los 3 años. Pueden localizarlos en la calle Gilberto Cortez, número 650, colonia Burócratas, o seguir su trabajo y pedir más información a través de sus redes sociales buscando «Compañía de Artes Sombras del Desierto» A.C
Entrevista por Dariana García
